17 diciembre 2023

El tema del doble en los orígenes de la literatura fantástica latinoamericana. Felipe Bochatay.

 






           
No se puede buscar el “yo” por la mañana, hay que esperar a la noche,

a la hora en que salen los fantasmas.

 

            Un tema al que los escritores han recurrido en reiteradas oportunidades en los albores de la ciencia ficción latinoamericana ha sido el abordaje del tema del doble en cuanto tal.

            En todo el subcontinente los escritores se han despachado con diferentes abordajes sobre esta temática. Desde la figura sombría que devuelve el espejo o la sombra que cobra vida, pasando por la figura real que roba una identidad, el alter ego que cobra vida, o la idea del sueño como entorno en el que nuestro doble puede presentarse, hasta la posibilidad de que la teoría de las cuerdas sea cierta y que hay tantos universos paralelos con tanta gente como nosotros, por ejemplo escribiendo este artículo con una ínfima diferencia, o no.

            Referencias en la literatura universal hay por doquier, con mencionar la primera que viene a la mente cuando se habla de esto es la novela de Robert L. Stevenson: “El extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde”, obra publicada en 1886, en la que ese extraño personaje para la moderna psiquiatría se diagnosticaría como un trastorno disociativo de la identidad.

 

            El doble y la única mujer

            Pablo Palacio, este abogado y escritor ecuatoriano, que vivió en la primera mitad del siglo XX, siempre tuvo presente en su obra las preocupaciones relativas a la vida urbana y el sufrimiento interior del ser humano. En 1927 publica este cuento, en una colección titulada La doble y única mujer.

            En él una mujer relata su particular historia en la que se describe como un ser con dos cuerpos, a los que los denomina yo primera y yo segunda, cada uno con deseos y necesidades independientes y que pese a ello son una comunidad con un solo alma.

            Así encontramos en este relato el tema de la dualidad del ser, y el conflicto del ser, con una fórmula que permite sortear la suspensión de la credulidad a medida que avanza la historia de la vida de esta mujer.

 

            El difunto y yo.

            El venezolano Julio Garmendia publica en 1927 su primer y más a famado libro de cuentos La tienda de muñecos. En este relato, de tipo inverosímil, el genial vanguardista venezolano nos adentra en el tema del desdoblamiento del ser o el dominio del alter ego.

            En El difunto y yo vamos a ver al personaje principal, Andrés Erre, que ha extraviado a su doble. Su esposa lo descubre buscándolo y él afirma que solo busca su sombrero. Al salir a la calle sufre una serie de peripecias que sin dudas han sido causadas por su doble, su alter ego, con las consecuencias esperables. En definitiva, al verse desplazado por su doble termina suicidándose pues nadie puede darse cuenta del robo de la identidad.

            Esto es así pues el Sr. Erre, que casualidad que tenga un apellido palíndromo, tiene dos caras como en la novela de Stevenson. Y es que Andrés Erre posee una doble personalidad, por un lado es una persona respetable, que cumple con la ley y de una conducta intachable, que vive ajustado a los valores tradicionales y por el otro lado su alter ego, que es en cierto sentido un ser anómico, un inconformista que se aprovecha de las circunstancias.

            En este relato su alter ego irá ocupando cada vez más espacios en la vida de su otro yo, a quien acaba desplazando y expulsando en definitiva de la vida. Triunfa así el lado con mayor capacidad para adaptarse a los cambios en detrimento del lado que respeta las leyes y las buenas costumbres en lo que sería también una dura crítica social de la época desde la perspectiva del género fantástico en un mundo muy parecido al nuestro, con reglas y leyes racionales pero que tiene algo que no cuaja para nuestra cotidianidad.

 

            Las ruinas circulares

            El tema del doble y la identidad en la literatura de Borges es abundante y rica en recursos. Es famoso por su trabajo relacionado con los sueños y los espejos, abordando la temática tanto desde la prosa como desde la poesía.

            En Borges y yo el autor termina confundido al no saber quién es el que escribe las páginas, a quién le ocurren las cosas, quién es el que se lleva los laureles. Por su parte en El otro, Borges se encuentra con un segundo yo más joven y lo anómalo en un sueño no del todo riguroso.

            También se acerca desde El Golem, en donde se da el desdoblamiento del yo para encontrarse asimismo.

El miedo a los espejos se presenta en Borges a temprana edad ya que desde niño vivió atormentado por las pesadillas que lo asolaban, en particular con los espejos. De hecho sentía pavor por un viejo espejo que había en su casa.

Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de hombres”, dice Borges a través de un relato. Es que sentía temor de que el reflejo del espejo no se correspondiera con exactitud a él.

En Las ruinas circulares Borges describe un universo extraño, por fuera del mundo real y precisamente por ello podemos decir que es un cuento fantástico. El relato se centra en un evento que ya ocurrió, está relatando el pasado, un pasado asombroso en el que el personaje se siente extraño. La culpa la tiene la filosofía de Berkeley pues el autor toma de aquel la idea de subordinar la realidad a la idea. De ahí que para el idealismo las cosas no son sino más que nuestros pensamientos.

Así veremos a un hombre, un mago, que llega a un lugar, las ruinas circulares, con la idea de soñar un hombre. Fracasa, pero luego de otros intentos lo logra al pactar con un Dios, el Dios del Fuego. Logra animar a su muñeco soñado al que envía a otras ruinas circulares que hay río abajo.

Sin embargo ese doble no es otro que su hijo pero que es un fantasma, un mero simulacro. Así el mago, el soñador acaba descubriendo que también es un sueño de otro hombre, un sueño tras otro en un eterno retorno, en un círculo que no termina de dar vueltas. Volverá a la idea en un poema:

 

“Dios mueve al jugador y este, la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonías?”

 

La trama celeste

Finalmente llegamos al tema del doble en un relato extraordinario de  ciencia ficción. Me refiero a La trama celeste de Adolfo Bioy Casares (1914-1999), ese exquisito escritor argentino que durante un tiempo vivió a la sombra de Borges pero que supo ganarse su lugar en la literatura de ciencia ficción aunque él nunca reconozca a su obra, o parte de ella, como de ciencia ficción.


La trama celeste es un libro de cuentos publicado en Argentina en 1948, contiene seis cuentos entre los que se encuentra el que le da título al libro. Como ya dije en otra oportunidad, en este cuento, que inobjetablemente es una obra de ciencia ficción, el tema del espacio y el tiempo son tratados de una manera muy particular, desarrollando la idea de que existen infinitos mundos paralelos que se tocan unos a otros por ¿cuerdas? En estos mundos las variaciones espacio-temporales son tan ligeras que sólo un lector muy atento podrá admirar la construcción de este universo por Bioy Casares. Ello lleva a pensar que esos universos deben ser, y de hecho lo son, infinitos.

Una de las características más importantes en Bioy Casares es que casi todas sus historias tienen como antecedente o universo contenedor alguna idea filosófica o científica que la justifique. En este caso recurre a Louis-Auguste Blanqui y su obra La eternidad a través de los astros, de 1872, de donde se nutre, para poblar este cuento de mundos paralelos, de los personajes dobles y triples y del espacio que se curva y se toca con otros espacios.

La historia comienza con un breve epígrafe a título de presentación de la historia. Esta, titulada “LAS AVENTURAS DEL CAPITÁN MORRIS” es escrita en primera persona por quien en verdad no es el personaje principal, sino por Carlos Alberto Servian, quien relata la historia de un soldado argentino, Ireneo Morris, piloto de pruebas de aviones. Este sufre un accidente en una de esas pruebas y queda herido. Cuando despierta es interrogado por sus propios pares, que no lo reconocen. Los militares argentinos piensan que es un espía, por lo que queda detenido.

En esta circunstancia entra en escena una enfermera (debe tenerse en cuenta que las mujeres siempre fueron personajes fuertes en su obra) que lo ayudará a escapar de su detención pese al peligro que ello implica para la enfermera.

En definitiva Bioy Casares nos presenta tres mundos en donde las diferencias son mínimas, muy sutiles, y en las que Ireneo Morris deberá con un sentido casi detectivesco ir descubriendo esas sutiles diferencias para salir airoso de lo que considera una broma del destino.

Finalmente sabremos que el narrador es un compañero de aventuras de Ireneo Morris que lo acompaña viajando entre los diferentes universos paralelos a la vez que otros casi idénticos Ireneo Morris se entrecruzan en diferentes aventuras.

En cada uno de los mundos los personajes son idénticos pero a poco que se investigue se observan sutiles diferencias de carácter, por lo que el tema del doble, tan trabajado en la literatura también acá se ve reflejado. A saber: los mundos sufren sutiles diferencias, vr. gr., en uno de los mundos Cartago no fue destruida por los romanos, por lo que la cultura cartaginesa está presente en ese universo del s. xx, por ejemplo en las calles o en los nombres de las personas.

Es que al duplicarse los planetas sobre el universo, también lo hacen todas las cosas y seres que viven allí. Blanqui distingue dos tipos de dobles, el que es exactamente igual y el que no, es el que tiene variantes, muy ligeras en este cuento, que son los que le dan riqueza al relato.

Las diferencias más sutiles pero no por ello menos importantes están en las personalidades de los actores de esta trama. Algunos en un mundo son bondadosos y en otro son egoístas. En uno se está enfermo y en el otro no. En otro caso un personaje aparece en la trama pero en otro no. En definitiva, según Blanqui, las múltiples variantes, como si de una compleja partida de ajedrez se tratara, se da con las conductas de los hombres, sus acciones desencadenan tantas posibilidades como mundos hay.

Sutilmente con ello Adolfo Bioy Casares nos trae la tranquilidad existencialista de que no estaríamos confinados a vivir una eternidad de repeticiones sino que esas sutiles diferencias nos pueden hacer vivir infinitas aventuras en una cuasi eternidad física.



El final es muy bello y revelador:

La explicación es evidente: En varios mundos casi iguales, varios capitanes Morris salieron un día (aquí el 23 de junio) a probar aeroplanos. Nuestro Morris se fugó al Uruguay o al Brasil. Otro, que salió de otro Buenos Aires, hizo unos «pases» con su aeroplano y se encontró en el Buenos Aires de otro mundo (donde no existía Gales y donde existía Cartago; donde espera Idibal). Ese Ireneo Morris subió después en el Dewotine, volvió a hacer los «pases», y cayó en este Buenos Aires. Como era idéntico al otro Morris, hasta sus compañeros lo confundieron. Pero no era el mismo. El nuestro (el que está en el Brasil) remontó vuelo, el 23 de junio, con el Breguet 304; el otro sabía perfectamente que había probado el Breguet 309. Después, con el doctor Servian de acompañante intenta los pases de nuevo y desaparece. Quizá lleguen a otro mundo; es menos probable que encuentren a la sobrina de Servian y a la cartaginesa. …”

15 noviembre 2023

Las nuevas familias multiespecie. Gastón Caglia.

 




            Cuando murió mi mascota, una perra mestiza de trece años de edad, fue entonces cuando tomé consciencia del fuerte vínculo que puede uno crear entre los animales y los seres humanos (otros animales en resumidas cuentas). Si bien había comenzado con un proceso de deterioro que sabía era irreversible, el momento de la etapa final fue muy doloroso para toda la familia.

            El contacto con la muerte suele estar velado en estas sociedades, ya la gente no vela más a sus muertos en sus casas, ni siquiera tenemos el lujo de poder morir en nuestros hogares. La muerte se ha escondido en sitios preparados para ello pues a lo largo del s. XX y el presente se ha desarrollado una idea de que la muerte es un proceso no agradable de transitar y, en la medida de lo posible, necesario de evitar en nuestra cotidianeidad.

            Lo cierto es que este proceso al que me enfrenté me llevó a pensar en el concepto de familia, de qué tan extendida es mi familia, pues al fin y al cabo uno pertenece a quien llora o por quien ríe y en este caso el sentimiento de dolor estuvo presente por un perro que me acompañó a los largo de más de diez años en todas las vicisitudes de mi vida personal y familiar. Compartió mis éxitos y mi vida, las mudanzas, los acontecimientos familiares, etc.

            Esto que planteo no es un delirio. El reconocimiento del concepto de “familia multiespecie” está latente desde hace unos años y gana terreno en los distintos ámbitos. Tal es así que ya hay fallos jurisprudenciales que comienzan a reconocer este concepto de familia en el marco de una nueva, no tan nueva, concepción de estos conceptos.

Es que los conceptos de “familia”, “amor”, “trabajo,” “relaciones de amistad”, todo, ha sido redefinido en los últimos años, en esto que llamamos la modernidad líquida o modernidad tardía.

            Desde el ámbito del derecho se ha comenzado a plantear que los animales no humanos no son cosas (en el sentido jurídico del término), sino seres sintientes y, por tanto, sujetos de derechos. Esto se muestra de acuerdo con la tendencia jurisprudencial actual de abandonar la mirada binaria de “sujeto/objeto” y comenzar a ampliar derechos básicos en beneficio de los animales no humanos.

Tal es así que al día de hoy entendemos que no existe una única forma de organización familiar. Por lo ya referido antes el concepto de familia ha evolucionado recogiendo y aceptando los cambios sociales vivenciados. En la actualidad no hablamos más de “Derecho de Familia”, sino del “Derecho de las Familias”, en virtud de la multiplicidad de formas que puede adoptar una familia y en ese marco es muy común observar que las personas establecen fuertes vínculos afectivos con su mascota.

El antiguo concepto de familia, usado por siglos, solo consentía un tipo de familia que se fundaba en el matrimonio, “matrimonializada”, paternalizada y patrimonializada, esto es, dependiente económicamente y en otros aspectos del padre, sacralizada, dependiente de formas solemnes y biologizada, el fin principal está en tener hijos. Además de ser absolutamente heterosexual.

Este nuevo concepto de familia, ya no está basado en el matrimonio, ni en la pareja heterosexual, ni siquiera en una pareja (la familia puede ser unipersonal); prima la autonomía de la voluntad de los individuos por sobre el orden público y los lazos de sangre no son determinantes y menos los de parentesco, sino que son reemplazados por lazos de afectividad.

Esta nueva familia está basada en relaciones socio-afectivas respondiendo o condicionada por la cultura de cada sociedad. Es lógico entender entonces que los animales no humanos puedan, en la medida de las posibilidades, ser considerados parte de este nuevo concepto de familia. Más si tenemos en cuenta el elevado porcentaje de familias que cuentan con una mascota en su domicilio en la que están en juego el contacto físico, el bienestar y la compañía que mutuamente se puedan brindar.

            La organización “World Animal Protection” de acuerdo a un sondeo realizado en 2018, el 95 % de los latinoamericanos que tienen perros en sus casas y los consideran como parte de sus familias; el 99 % dice hablar regularmente con sus mascotas; el 99% se siente angustiado cuando su perro se enferma.

En el caso “Fornerón e hija vs. Argentina”, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sostuvo que en la Convención Americana de Derechos Humanos no se encuentra determinado un concepto cerrado de familia. Asimismo establece que el término “familiares” debe entenderse en sentido amplio, por ende debe abarcar a todas las personas vinculadas por un parentesco cercano.

Esto evidencia que la realidad social es altamente cambiante y dinámica. Hoy en este contexto posmodernista observamos situaciones que hasta hace unos años atrás hubieran sido imposibles de pensar sean recogidas o amparadas por el Derecho. Sin embargo se comienza a observar un cambio de paradigma, en particular en Argentina desde la sanción del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación allá por el año 2015.

Las sociedades occidentales actuales, en especial la latinoamericana, incluye integrantes no humanos dentro de la familia dado que este nuevo concepto de familia es el lugar de realización de la persona, y encuentra protección dentro del Sistema Interamericano de Derechos (art. 16 de la DADDH, art. 17 de la CADH; art. 8° de la CDN).

El preámbulo de la C.D.N. reconoce a la familia “como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y bienestar de todos sus miembros...”. De ello se concluye que las diferentes realidades sociales tienen que tener distintas, y todas válidas, formas familiares.

La existencia de procesos judiciales en los que los Juzgados de Familia deben responder a planteos acerca de quién se queda con la custodia del perro que formaba parte de la familia o el derecho a reclamar una indemnización por daño moral ante la pérdida de una mascota, comienzan a ser comunes en los pasillos de los Tribunales, y es que ya no es novedad para la Justicia que la integración de los animales no humanos a las familias, y por consiguiente, su consideración como un miembro de ésta, es una realidad tangible. A tal punto que en algún proceso al que he tenido acceso a la mascota se la llama por su nombre de pila y no como una cosa o género animal.

Es de esperar que en el futuro esta corriente jurídica se consolide y deje de encontrar resistencias en algunos ámbitos en los que todavía se hallan oposiciones, lo que redundaría en un avance para la justicia y para la ampliación de derechos a la que tanto anhelamos.

Los campos de soja de la pampa. (Algunos sencillos apuntes jurisprudenciales relativos a la protección del medioambiente). Gastón Caglia.

 



 

            Introducción:

            En esta entrada encontraremos algunas definiciones, que a modo de palabras claves acá se detallan: “principio de equidad intergeneracional”, revolución tecnológica, daño ambiental, decrecionismo, glifosato, “neolenguaje de la tranquilidad”, amparo ambiental, función social de la propiedad,  función ambiental de la propiedad,  Principio precautorio,  incertidumbre científica.

            Dentro del amplio espectro normativo que regula la cuestión ambiental en este artículo se tratarán los siguientes: Art. 43 de la Constitución Nacional de Argentina (enmarcada dentro de los llamados Derechos de tercera generación, bajo el capítulo de “Nuevos derechos y garantías”[1]), Ley general de ambiente Nro. 25.675[2], Las “100 reglas de Brasilia sobre acceso a la justicia” y su concepto de “vulnerabilidad”.

            De un tiempo a la fecha, más precisamente a mediados de los '90 del S. XX el campo (entendido acá como la actividad agropecuaria) sufrió profundos cambios de la mano de la implementación de la tecnología en especial. Así es que se produce un boom agrícola, en particular de la mano de la producción de soja, que lleva a la Argentina a batir records de producción año tras año. Una de las principales razones son las modificaciones genéticas en las semillas de cultivo y en la maquinaria propia del sector que por esos años se incorpora al campo. En esta revolución tecnológica, la abanderada es la biotecnología.

            Como muestra tenemos que a mediados de los años noventa del s. XX, Argentina producía 10 millones de toneladas de Soja y en las últimas cosechas se produjeron más de 50 millones de toneladas. Y todo desde 1996, año en que “Monsanto” empezó a comercializar una semilla de Soja genéticamente modificada resistente al glifosato, aumentando la productividad y la rentabilidad al obtener mayor control sobre las malezas y amenazas de insectos.

En resumen, en la región (Argentina, Brasil y Uruguay) se alentó un cambio impresionante, un viraje hacia un tipo de agricultura orientada al “monocultivo de exportación” que no es otra cosa que un tipo de extractivismo agrícola. La reina es la soja, en sus variedades transgénicas, con uso de tecnología “de punta” en maquinaria, escaso o nulo procesamiento y exportación como commodity.

 

            Holocausto genético.

            Hasta acá la parte positiva del cuento, el horror comienza cuando, luego de unos años, la comunidad científica, médicos de los pueblos rurales y medios de comunicación comienzan a tomar conocimiento y dar cuenta de las elevadas tasas de cáncer, enfermedades respiratorias y/o alergias, Alzheimer, Parkinson, pérdidas de embarazos, infertilidad, problema en la piel, malformaciones y envenenamiento de seres vivos muy por arriba de la media nacional en las zonas en que el uso intensivo de los agroquímicos (neolenguaje de la tranquilidad: a los agrotóxicos se los llama “fitosanitarios”) se utilizaron desmedidamente. Para ello me remito a bibliografía específica.

            Frente a la visibilización de este nuevo problema, y a pasos acelerados algunos jueces se animaron a intervenir en pos de la salud de la población que linda los campos de Argentina.

            Se comienza a trabajar desde distintas figuras jurídicas y se desarrolla un nuevo vocabulario que es muy interesante poner de manifiesto. Se introduce un concepto amplio de “daño” que viene a estar a tono con el principio de respeto a la función social de la propiedad y con ello a incorporar nuevas variables dentro del capitalismo, que bien pueden servir para ampliar las ideas del Decrecionismo.

            Muchas veces se critica a la justicia por su deficiente calidad en la prestación del servicio. Más de una vez se ha puesto de manifiesto la figura retórica de que “justicia lenta no es justicia”, o justicia al servicio de los poderosos no es justicia, pero, se ha comenzado a actuar responsablemente y con apego a los principios fundamentales de la protección del medio ambiente y el ser humano.

            Por vía de la acción de amparo colectivo ambiental se comenzó a trabajar en la lucha para correr el límite de fumigación, tanto aéreo como terrestre, sobre zonas urbanas. Estas zonas de exclusión en las legislaciones locales (municipales) aparecen como muy reducidas, en algunos casos establecen una distancia de cien o doscientos metros entre la línea de fumigación y la zona de viviendas. 

            Lo que hacen estos juicios de amparo colectivo es correr esa línea a límites más acordes  con la salud humana, estableciendo amplias zonas de exclusión o reserva que sobra decirlo, sistemáticamente son violadas.

           

            Conceptos de inconstitucionalidad e inconvencionalidad.

            En qué principios se basa la Justicia a la hora de resolver estos conflictos.

            El “Derecho a un ambiente sano” se incorpora a la Constitución Nacional Argentina en el año 1994. Se encuentra enmarcada dentro de los llamados “Derechos de Tercera Generación” que dicha reforma incorpora dentro del Capítulos de los nuevos derechos. Es importante ponderar el valor “solidaridad” como criterio axiológico a tener en cuenta.

           

            Nexo causal menos exigente en cuestiones ambientales.

            El Principio precautorio se desarrolla para hacer frente al compromiso y la importancia de los bienes en litigio. Las personas no pueden esperar definiciones científicas concluyentes por largo tiempo.

 

            Concepto de “daño al ambiente” como una lesión al medio, ya sea por su alteración o destrucción y que menoscaba la calidad de vida de los seres vivos, los ecosistemas y los componentes de la noción de medioambiente[3].

            Así se dice “... cuando la pretensión se relaciona con derechos fundamentales, la interpretación de la ley debe estar guiada por la finalidad de lograr una tutela efectiva, la que se presenta como una prioridad cuando la distancia entre lo declarado y la aplicación efectiva perturba al ciudadano...[4]

           

            Función Social de la Propiedad: “... la propiedad no puede desatender la función social que debe observar, sino que a más, en la necesidad de armonizar la preservación del ambiente con el desarrollo, al estar en juego el interés general, reclama una utilización que correlaciones la calidad de vida con bienestar y su uso y goce en condiciones tales que no permita modificaciones del entorno, ni reducción de aquella calidad a ninguna persona so pretexto de una inocuidad del producto... como bien lo señala Lorenzetti en este escenario lo individual no tiene primacía y no rige la reciprocidad, ya que es un conflicto donde se afecta a un bien común... En estos casos los derechos subjetivos deben ser interpretados de modo tal que, no conspiren contra el deterioro de los bienes. De ahí que la relación entre derecho de propiedad y medio ambiente, debe reconocerse una “función ambiental de la propiedad” en virtud de que la multiplicidad de derechos individuales de los propietarios deben coordinarse de manera tal que se orienten en la preservación del bien colectivo.[5]

            “El derecho a un ambiente sano... es un derecho colectivo universal por su carácter no excluyente y no distributivo, de carácter nacional y supranacional...[6]”. Por tal motivo la ley nro. 25675, de Argentina, establece principios de política ambiental[7] que rigen y que deben tenerse presentes al interpretar normativa ambiental.

           

            Uno de ellos es el Principio precautorio, que dice: Cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente.

            Por ello se prohíbe utilizar la incertidumbre científica para evitar llevar a cabo medidas concretas de protección ambiental que atentarían contra la preservación del ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano. En definitiva respetar el principio de equidad intergeneracional y desarrollo sustentable.

           

            Conclusión o palabras finales:

            En definitiva, la tutela del ambiente nos corresponde a todos, como ciudadanos o miembros de ONG's. A usar el suelo, pero a tratarlo con respeto, para que las generaciones futuras puedan usarlo también. La degradación del ambiente perjudica a todo el mundo dado que es un bien que pertenece a la esfera social y transindividual. Por ello se aplaude a los jueces, y el resto de los efectores judiciales, que valientemente y a veces enfrentando grandes corporaciones o poderes económicos intentan hacer efectivos los mandatos constitucionales ambientales.

           



[1]http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/804/norma.htm

[2]http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=79980

[3]Di Paola, Maria Eugenia y Sabsay, Daniel, “El daño ambiental colectivo y la nueva ley general del ambiente”, LL ADLA 2003-D, p. 4865. www.marcelabasterra.com.ar.

[4]Ricardo Lorenzetti, “Teoría del Derecho Ambiental”, pag. 65, Ed. Porraua, México.

[5]Ricardo Lorenzetti, “Teoría del Derecho Ambiental”, pag. 6, Ed. Porraua, México.

[6]Sala III de la Cámara Segunda de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Entre Ríos, “Foro Ecologista de Paraná y otros c/ Superior Gobierno de La Provincia de Entre Ríos s/ Accion de Amparo”, Expte. Nro. 9850, 26/09/2019.

[7] En su artículo 4 establece los siguientes principios:

Principio de congruencia: La legislación provincial y municipal referida a lo ambiental deberá ser adecuada a los principios y normas fijadas en la presente ley; en caso de que así no fuere, éste prevalecerá sobre toda otra norma que se le oponga.

Principio de prevención: Las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir.

Principio precautorio: Cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente. .

Principio de equidad intergeneracional: Los responsables de la protección ambiental deberán velar por el uso y goce apropiado del ambiente por parte de las generaciones presentes y futuras.

Principio de progresividad: Los objetivos ambientales deberán ser logrados en forma gradual, a través de metas interinas y finales, proyectadas en un cronograma temporal que facilite la adecuación correspondiente a las actividades relacionadas con esos objetivos.

Principio de responsabilidad: El generador de efectos degradantes del ambiente, actuales o futuros, es responsable de los costos de las acciones preventivas y correctivas de recomposición, sin perjuicio de la vigencia de los sistemas de responsabilidad ambiental que correspondan.

Principio de subsidiariedad: El Estado nacional, a través de las distintas instancias de la administración pública, tiene la obligación de colaborar y, de ser necesario, participar en forma complementaria en el accionar de los particulares en la preservación y protección ambientales.

Principio de sustentabilidad: El desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos naturales deberán realizarse a través de una gestión apropiada del ambiente, de manera tal, que no comprometa las posibilidades de las generaciones presentes y futuras.

Principio de solidaridad: La Nación y los Estados provinciales serán responsables de la prevención y mitigación de los efectos ambientales transfronterizos adversos de su propio accionar, así como de la minimización de los riesgos ambientales sobre los sistemas ecológicos compartidos.

Principio de cooperación: Los recursos naturales y los sistemas ecológicos compartidos serán utilizados en forma equitativa y racional, El tratamiento y mitigación de las emergencias ambientales de efectos transfronterizos serán desarrollados en forma conjunta.

Imágen: https://qiarg.org/2021/04/21/que-es-la-huella-ambiental/


“Trois Couleurs: Bleu” o el concepto absoluto de la libertad. Felipe Bochatay.

 



          Cuando vi por primera vez este film tenía al menos veinte años, fue allá cuando se estrenó, por el 93. Sin embargo recuerdo que una sensación de impotencia y dolor muy interno se apoderó de mí al terminar de ver la película. Luego, por mucho tiempo, no pude volver a verla. Esa impotencia o rabia que genera la historia puede llevarnos a esos extremos y “Bleu” es una película sobre la naturaleza humana, esa naturaleza humana que nos sorprende y a la postre nos abruma. No hace falta decir que ésta fue la primera entrega de la trilogía “Tres colores”, completada con las películas “Blanc” y “Rouge” que le sucedieron.

            Contar una historia triste y conmovedora sin llegar a la sensiblería de la novela rosa tiene sus riesgos, este no es un film con efectos especiales, ni golpes bajos ni una película típicamente “pochoclera”, más aún, es una clásica película francesa a la que algunos pueden tachar de lenta o aburrida.

Asimismo tampoco uno la puede recordar por algún diálogo en particular o frase memorable dado que lo que prima es la imagen en su estado más puro, a su vez, envuelta en una tremenda banda sonora. Ambas logran mostrar acabadamente el sentido de pérdida de Julie como así también todos sus conflictos internos.

El director polaco Krzysztof Kieslowski y su primera actriz, en un papel solamente para ella, la francesa Juliette Binoche, lo logran sobradamente. La exquisita y cuidada fotografía se encuentra enmarcada en un color que domina el film, el azul. Todo está teñido de ese color que no es más que un mensaje que nos quiere transmitir el director. Es que el azul representa la libertad, una libertad que está cargada también tal vez de imperceptibles alegorías políticas, aunque esa no sea directamente la intención de Krzysztof Kieslowski.

            La película nos ubica en París, donde la vida de Julie (Juliette Binoche) da un giro trágico de 180º al perder trágicamente en un accidente de tránsito a su marido, de renombre artístico como compositor de música, y a la niña de ambos. Ella es la única sobreviviente. Frente a esta nueva realidad de la protagonista, se encierra en sí misma en una cuasi vida ascética. Esto la lleva a tratar de aislarse de todo sentimiento humano, inclusive a un intento frustrado de quitar su vida, y a evadir situaciones que la lleven a nuevas relaciones humanas; pero que en definitiva las necesita para sobrevivir, para continuar viviendo EN su nuevo estado de LIBERTAD.

            Con el transcurrir de la película Julie se vuelve más inestable mostrándose incapaz de desanclarse de su pasado. Su enamorado, Olivier, ayudante de su marido, intenta sustraerla de ese ostracismo pidiéndole que le ayude a terminar la obra inconclusa de su marido que ella creía haber destruido. En un principio lo consigue, mas luego se percata de que la obsesión por lo que quiso componer su marido la invade y le impide desanclarse, salir de ese fondo marino, azul, en que se encuentra y que no le permite hacerse de una nueva vida mundana.

En este sentido Kieslowski  reflexiona acerca de cuál es el precio que tenemos que pagar para lograr nuestra tan ansiada libertad, que desde luego también la representa el director en el sentido de libertad de la vecina prostituta, una mujer feliz que hace lo que siente sin importarle lo que piensen los demás.

Qué nos quiere decir, que a través del color azul nos quiere simbolizar el concepto de libertad, pero no política ni social, sino la libertad en un sentido más absoluto y existencial, la de vivir la vida en sí misma, ya que al haber perdido todo, su amor, su hija y al despojarse de todos los lujos y vida que llevaba se enfrenta a la más solitaria libertad, la libertad de ya no ser dependiente de las personas que amamos y se fueron para siempre. Es que en este sentido el amor no deja de ser algo contradictorio para el director, quien ama es prisionero de ese amor, quien lo pierde ya es libre de él.

            En esa dirección podemos entender que la intención del director no es bucear en los conceptos utópicos de libertad política (como lo representa el azul de la bandera de Francia), sino la que portamos dentro nuestro y que la sociedad posmoderna parece haber perdido u olvidado como el derecho y la obligación que todo ser humano tiene de preservar la libertad propia y la de quienes se encuentren a nuestro alrededor.

Así Julie se enfrenta a una abrumadora libertad al desprenderse de los afectos y de lo material, el hogar en que convivían, ropa, lujos, que estaba atado a los afectos (el amor), comienza una nueva vida, aunque totalmente vacía, invadida por la indiferencia y la frialdad absoluta y para venir a completar su cuadro Julie descubre que su marido le era infiel con una colega.

Ello no le impide enamorarse de un compañero de su marido y a pesar de sus deseos autodestructivos ella encara la finalización de la obra inconclusa de su marido.

Es aquí donde la magia de este director polaco se hace aún más perceptible, donde expresa magistralmente las emociones de Julie, el sentimiento de pérdida y su conflicto interno, logrando una expresión emotiva máxima, especialmente la exposición más cruda de dolor, desafiando completamente los sentidos.

En definitiva, una historia triste y avasallante, y más triste el final en que Julie logra derramar las lágrimas que durante toda la película no logra derramar. Con una idea central cual es la de impregnar la pantalla de tonos azules convirtiéndola en una obra de arte visual, ya que, como dije, acá no destacan los diálogos sino los silencios y las imágenes, sobre todo en los planos de detalle y donde el azul se apodera de toda la imagen, de toda la fotografía.

“Bleu” es la idea de sobrevivir a esa libertad, de encontrar razones para vivir en un mar de autodestrucción y de nuevamente amar, un nuevo hombre o un sentimiento de esperanza. Así el azul, es decir, la libertad, tan caro y frío para sus emociones se vuelve un tono esperanzador, de vivir la vida a pesar de ella.

Imagen: https://www.filmaffinity.com/es/film597294.html


25 febrero 2023

La dictadura de la felicidad. Felipe Bochatay.

 


Últimamente se ha puesto de moda el modo imperativo en la vida cotidiana. Es casi una imposición social. No es un detalle menor que por donde uno vaya se encuentre o se tope con frases pegajosas en almohadones, tasas y pocillos, camisetas y muchas cosas más. Diviértete en tu trabajo, todo saldrá mejor!

 

            A qué me refiero cuando hablo del modo imperativo, pues al modo gramatical empleado para expresar deseos, mandatos y ruegos de cualquier tipo. Es decir, es un modo utilizado para que el receptor actúe de una forma deseada. De allí su nombre, imperativo, que proveniente del latín impero, que se traduce como “mandar o dar órdenes”. Evoluciona, explora, juega, sueña, crece!

 

No sería un detalle menor si la ciudad, o peor, la casa propia, no se vieran rodeadas de esta “dictadura de la felicidad” que al parecer ha encontrado en los decoradores un nuevo fetiche para el psicoanálisis. Vive, ama, ríe.

 

Como lector de E. Cioran tampoco pretendo que la gente deambule por los cementerios declamando a viva voz los silogismos de este peculiar filósofo. Por otro lado sería un tanto desconcertante ver en una camiseta el rostro del filósofo diciendo: “Mereces lo que sueñas”, en especial viniendo de alguien que tiene algunas frases al estilo: “No creo haber perdido una sola ocasión de estar triste. Mi vocación de hombre”.

 

El problema que noto es más profundo, al parecer no hay lugar para la tristeza en nuestra sociedad. Si estoy triste, ergo, soy un fracasado, un perdedor. Todo debe estar regido por los más altos estándares de felicidad, natural o auto-construida impuesta por una penetrante industria de la felicidad con sus recetas de autoayuda para lograr ese estado perpetuo de bienestar y felicidad que en verdad nunca llega. No sueñes con ser algo en la vida, ya eres todo!

 

Lo que es peor es esa imposición de parte de la sociedad, palanqueada por los medios, las redes sociales en particular, que imponen la necesidad de estar siempre bien, y que establece como algo negativo el estar mal. Deja de pensar en la vida, vívela!



 

Esta búsqueda de bienestar y felicidad debe ser permanente, es decir, nos pretende obligar a estar buscando incansablemente los estímulos necesarios para estar felices. Esto, no es necesario ponderarlo mucho, puede llevar a la gente a que se sienta terriblemente presionada por ser feliz. Así puede generarse un bucle en el que más ansias por hallar felicidad generan más presiones y por ende más estrés. Con todo a lo sumo la felicidad no es un estado en sí mismo sino un estado que puede darse o no. Hazlo hoy, hazlo ya.

 

Esto nos lleva a que la construcción de nuestra identidad se vea seriamente atacada ya que el hecho de ser humano incluye la posibilidad de ser infeliz, y eso no me hace menos humano, o eso es lo que desearía. Duerme menos y sueña más.

 

            El mercado impone la obligación de estar feliz. Un humano feliz consume, un humano no feliz posiblemente consuma menos o nada. Para colmo de males, por más que pasemos filtro a nuestras imágenes no dejamos de ser seres imperfectos, “con detalles de fábrica”, que es lo que nos hace humanos. Tú tienes el control.

 

            Por otro lado no hay que tener miedo a estar infelices. Es un estado natural del que se pueden sacar cosas buenas. Estar en el fondo del océano significa que has tocado fondo, pero también que más abajo no puedes ir. Es solo una etapa de nuestra vida en la que el miedo al miedo puede ser muy perjudicial. Sin acción no vas a ninguna parte.

 

            El tema no es inocente, el almohadoncillo tan bonito que reza: ama, ríe, etc, es parte del discurso de felicidad que vende la industria de la felicidad, del goce eterno. Torna así en un discurso individualista en el que “si quieres, puedes” frente al estado de alegría que se podría sentir en ámbitos compartidos, no individualistas. Esto es así porque la felicidad que vende el mercado dice que depende de uno mismo, de que solo tú puedes hacerlo. Persiste!

 

Por otro lado este tema de la felicidad desmesurada y a todo precio es relativamente nuevo. Está muy relacionado al surgimiento de los libros de auto ayuda que comenzaron a circular en EEUU en la segunda mitad del s. XX. En toda la historia de la humanidad no existe antes algo parecido. Continúa creciendo y evoluciona!

 

Ahora bien, hay un problema en el planteo. Estos gurús de la felicidad ofrecen modelos estándar, un solo modelo por libro. Pero por otro lado dicen que la felicidad depende solo de uno mismo, por ende es absolutamente individualista, es decir, entiendo que debe haber tantas recetas como personas compren esos libros. Y como ya dije, si depende de uno mismo, la responsabilidad recae en uno mismo, lo que genera la sensación de culpa si no logramos acceder a los altos estándares de felicidad que se prometen. Confía en tu intuición y en ti.

 

El negocio no para de crecer: se estima que se venden más de 20 millones de libros de autoayuda al año y en época de pandemia se dice que aumentaron las ventas en un 40%. Arriesga para ganar.

 

Una explicación válida para este fenómeno puede verse en las condiciones de vida modernas o mejor dicho de la modernidad líquida o posmoderna en la que al parecer si no te mueres de hambre, una dictadura feroz te masacra o una inundación se lleva puesto todo lo tuyo, el siguiente problema que debes afrontar si tienes techo y comida asegurada, es el de encontrarle un propósito a tu propia existencia. Si a ello le sumamos la crisis de las religiones tradicionales y un poquito de incertidumbre por el encierro pandémico y de angustia vital, la cena está servida. Conoce tus habilidades.

 

Por otro lado junto a estos grandes cambios culturales y socioeconómicos de este posmodernismo, modernidad líquida o modernidad tardía (elija el autor y término que le guste) una de las mayores causales de estrés son la creciente invasión del libre mercado en todos los ámbitos de la vida que provocan este creciente individualismo. Y como ya se ha dicho, la idea del progreso continuo e ininterrumpido del capitalismo llevado al discurso científico hace que se inventen soluciones mágicas envueltas en discursos científicos o seudocientíficos. Comparte y regala. Enamórate!

 

            Ya lo dijo John Stuart Mill, no vale la pena hacer de la felicidad la meta principal de toda nuestra vida porque ni sabíamos qué era la felicidad, ni dónde buscarla y porque cuanto más nos empeñáramos, más nos íbamos a frustrar persiguiéndola. Sin quererlo descubrió así la paradoja hedónica: cuando más uno se empeña en ser feliz, más está boicoteando su propia felicidad. Crea tu realidad.

 

En definitiva, que quise descargarme con la moda del modo imperativo y hasta acá llegué en esta tarde de domingo, demasiado tarde para algunas cosas y demasiado temprano para otras. Como dice la canción: solamente muero los domingos, y los lunes ya me siento bien. Equivocarte es necesario para crecer.

 

Quiero sentirme infeliz por un ratito con mi café dominical, es mi derecho, pero mi tasa me lo impide con su bonita frase… Haz todas las cosas…

Azul casi transparente de Ryū Murakami. Los yonquis japoneses (reseña). Felipe Bochatay.



Buscando alguna novedad sobre la próxima novela de Haruki Murakami me topé con otro Murakami, un tal Ryū. De inmediato me picó la curiosidad, había llegado a Azul casi transparente sin pretenderlo.

Cuando comienzo a indagar sobre la novela descubro con sorpresa que no pertenece a Haruki, que fue escrita por Ryū Murakami en 1976, a sus tempranos 24 años de edad, y adaptada al cine, mereciendo tanto la novela como el film sendos premios dentro del Japón. Obtuvo el muy prestigioso premio Akutagawa.

De qué va la novela, pues de unos yonquis japoneses, muy jóvenes, que frecuentan una base militar estadounidense para divertirse, drogarse y tener sexo. Todo transcurre en esta breve novela de forma frenética, en muy cortos capítulos, en donde los personajes, chicos y chicas, deambulan por la ciudad buscando conflictos con terceros y entre ellos. Hay cruces amorosos, relaciones tóxicas, drogas duras, un detalle descarnado en primera persona, sexo y más sexo y drogas.

Como dije, la novela está narrada en primera persona por uno de los miembros del grupo, Ryu, quien sería una especie de guía o líder del grupo ya que la trama avanza teniéndolo en sus breves episodios como un protagonista siempre expectante.

Desde ya, cabe decir, teniendo esta primera aproximación a la obra de Ryū que los “dos Murakamis” no comparten, en sentido literario, más que la homonimia. Haruki suele presentarnos en sus largas, larguísimas novelas, personajes que como con Ryū son jóvenes pero que en aquel la trama avanza por universos extraños, teñidos de esa pátina de ensueño a que nos tiene acostumbrados Huruki Murakami.

En Ryū el texto es crudo, seco, de párrafos breves, son estocadas al corazón cada vez que la banda se sumerge en una sesión de drogas duras, sexo violento, maltrato físico y rock psicodélico. Inclusive se puede llegar a catalogar a esta novela como la “Trainspotting” japonesa, aunque escrita casi dos décadas antes pero con la misma descripción onírica de cada “chutazo”.



La literatura que desborda excesos por todos lados no aburre, más bien el morbo malsano se saber cómo sobreviven los casi adolescentes a tantas situaciones peligrosas hacen devorar el libro página tras página en algo que bien puede asemejarse a los yonquis de Burroughs o al caminar sobre el precipicio de Bukowsky.

En definitiva, una novela para leerla de un tirón y así poder sobrellevar el sinsentido de la vida de estos chicos y la frialdad absoluta del personaje principal al relatar los hechos.

El hombre que ya no puede estar solo y consigo mismo. Felipe Bochatay.

  «Toda la desgracia de los hombres proviene de una sola cosa: no saber permanecer en reposo, solos, en una habitación».  Blaise Pascal. H...