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02 abril 2024

Los remotos orígenes de la ciencia ficción en Latinoamérica. Por Felipe Bochatay


América tiene muchas peculiaridades, una de ellas es que en algún momento de la historia hubo un choque de civilizaciones. Antes de la colonización europea hubo una cultura indígena, con una cosmovisión propia y con una vasta tradición oral, fueron entre otros los Incas, Aztecas y Mayas las civilizaciones más representativas.

    Por ello antes nos referimos a los relatos de tradición oral, y con ello conocimos el cuento EL JOVEN QUE SUBIÓ AL CIELO de la cultura inca.



Ahora toca hacer un raconto con las primeras obras de ficción que se produjeron en la América latina post descubrimiento formal en 1492. Me refiero a esas obras teñidas de religiosidad, hechas por hombres y mujeres religiosos y que a algunos le valió la hoguera o cuanto menos un largo proceso inquisitorial.

Para ubicarnos cronológicamente al hablar de proto ciencia-ficción latinoamericana debemos tener presente que estamos haciendo referencia a todas las obras previas o contemporáneas al FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO que Mary Shelley publicó en 1818. Tomo arbitrariamente esta fecha dado que algunos expertos en la materia ubican a esta obra como la fundadora de la ciencia-ficción.

Por tanto entendiendo que por proto ciencia-ficción encuadran todas las obras de ficción primitivas con algún atisbo de estilo narrativo de anticipación o ficción científica o de la ciencia de la época.

No debemos olvidar que Hugo Gernsback, fue quien acuñó el término science-fiction recién en 1926 en su revista Amazing Stories, refiriéndose al tipo de historia de que iniciaron Julio Verne, H. G. Wells y Edgar Allan Poe, a un relato romántico que aúna hechos científicos y una visión profética.

Sin embargo no olvidemos que la línea entre fantasía y ciencia-ficción siempre ha sido muy difusa y delgada y como toda clasificación goza de sesgos, es subjetiva y genera controversias. En este trabajo sólo la utilizamos por cuestiones expositivas, por ello no podemos establecer etapas claramente definidas.

Por tanto, al no tener una obra fundante clara y unánime, menos podemos hacer un corte para la Proto ciencia-ficción latinoamericana. Lo que sí podemos hacer es agrupar una serie de obras que por distintos criterios o características podríamos ubicar como proto ciencia-ficción y a otras, por su estructura, sus características narrativas, etc., ubicarlas dentro de una segunda etapa, la de los principios u orígenes propiamente dicha, desde mediados del S. XIX en adelante.

Así podemos definir o clasificar tres etapas relativamente marcadas que serían:

Una primera etapa, denominada proto ciencia-ficción, que ocupa los siglos XVI a principios del S. XIX.

Una segunda etapa, denominada inicios de la ciencia-ficción, que transcurre desde mediados del S. XIX a mediados del S. XX. Esta etapa contiene dos momentos, entre mediados del S. XIX y principios del S. XX ubicamos los orígenes y de ahí en adelante y hasta mediados del S. XX la etapa de consolidación del género.

Y finalmente una tercera, la llamada edad de oro de la ciencia-ficción desde 1960 en adelante.

Estaríamos haciendo referencia a una literatura situada más cercana a lo místico y religioso por sobre lo científico: en donde los textos se ubican más cerca de lo maravilloso (haciendo referencia a la magia, ángeles y demonios, fin del mundo y surgimiento del nuevo en América, etc.) que por sobre la ficción especulativa propiamente dicha (donde todo tiene una explicación racional, verosímil, lógica), pero que reúnen ciertos elementos.

Asimismo no se puede hablar de una tradición local propiamente dicha dado que los autores siguieron en gran parte a los escritores y convenciones literarias europeas, pese a desarrollarlas en escenarios locales.

Las primeras estuvieron teñidas de misticismo religioso y las más tardías, ya hacia el S. XVIII, ya fueron más empapadas de los modismos y nuevas ciencias europeas, como por ejemplo el desarrollo del telescopio, etc.

Y acá podemos abrir un paréntesis dado que las discusiones acerca del surgimiento de la ciencia-ficción latinoamericana está teñida por algunas discusiones acerca de cómo puede hacer ciencia-ficción si no hay ciencia, tengamos en cuenta que si se acepta que el método científico caracteriza al género y se supone que este método se consolida entre fines del S. XVIII e inicios del S. XX, tendremos un marco temporal muy restringido.

Con Rivas, en 1773, se produce el divorcio del pensamiento escolástico y al uso de la fábula. Dado que en América, básicamente la cultura o el pensamiento estaba en los conventos, en los claustros conventuales en donde se escribía y leía (el resto de la sociedad no lo hacía), y esta es una diferencia con Europa en donde el pensamiento liberal por así llamarlo se encontraba en Voltaire, Kepler, los pensadores políticos, contractualistas, moralistas y/o filósofos que si bien recibían protección de los monarcas, iban libres de ir de reino en reino.

En América el pensamiento pasaba por la Iglesia y era la Iglesia misma la que censuraba. Como ejemplo podemos citar a sor Juana Ines de la Cruz, Vieira, entre otros, en donde encontramos todos textos bañados por las reflexiones utópicas-filosóficas, más intimistas y relacionadas directamente con la religión, aunque en contacto con los intelectuales de Europa y sus obras.

La leyenda negra sostiene que el imperio español mantuvo en la ignorancia a sus colonias americanas, permitiendo solamente el tráfico de libros religiosos, sin embargo esto es fácilmente contrastable con los registros de libros, de todos los temas, incluso de los prohibidos por la Iglesia, que llevaban los mercaderes al Nuevo Mundo desde el siglo XVI. Por lo tanto no es casualidad que, pese a la creencia popular, los contactos entre América y Europa en materia cultural eran fluidos.

Por otro lado la proto ciencia-ficción latinoamericana no bebió exclusivamente de la tradición literaria anglosajona, sino que observa la revolución industrial y científica de la Ilustración, como así también la religión en un primer término pero como objeto de crítica.

A modo de ejemplo podemos mencionar algunas obras de esta época que denominamos proto ciencia-ficción:

En 1575. DECLARACIÓN DEL APOCALÍPSIS de Francisco de la Cruz. El género Apologético merece un artículo para sí solo, cosa que haré en breve. Acá solo podemos adelantar que la obra de Francisco de la Cruz es un texto que escribió mientras estuvo encarcelado. El tema: la caída de la Iglesia de Roma y el surgimiento de una nueva Iglesia en América.

De 1604. EL SERMÓN DE LA DESTRUCCIÓN DE LIMA de Francisco Solano.

De 1659. HISTORIA DO FUTURO: PROFETISMO MILENARISTA del jesuita Antonio Viera. Este es un libro que fue iniciado en 1649, y estaba proyectada para ocupar siete libros y tratar de 59 cuestiones. Sin embargo, nunca llegó a acabarse. De temática utópica, revive el mito sebastianino en plena Guerra de Restauración Portuguesa, poniendo en línea sucesoria de los asirios, persas, griegos y romanos en la hegemonía del mundo. Así Vieira ve a Portugal como futuro líder mundial, y pronostica la futura conversión universal de herejes e infieles. La obra fue publicada hacia 1718 y bien podría decirse que es la primera obra de ficción o ciencia-ficción escrita en portugués.

En 1680 se conoce el poema LA OCTAVA MARAVILLA de Francisco de Castro, cuya obra se encarga de celebrar el milagro de la aparición de la virgen para poner de manifiesto la grandeza de la rosa mexicana, de la virgen morena, es decir, la octava Maravilla. Puede ser que esta sea la primera obra que reconoce la belleza de la raza indígena mediante la expresión de un profundo amor hacia su protectora.

En 1685 tenemos PRIMERO SUEÑO, de Sor Juana Inés de la Cruz. Se trata de un texto filosófico que aborda el tópico del viaje del alma durante el sueño, en una estructura tripartita: el dormir, el viaje y el despertar.

En 1774 conocemos LA CALIFORNIADA, un poema de José Mariano de Iturriaga. En 1740 la Compañía de Jesús celebró el Segundo Centenario de su constitución. Para la ocasión, los superiores del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo de la Ciudad de México encargaron al padre José Mariano de Iturriaga, conocedor de la lengua latina, componer un poema latino que se representaría en los patios del Colegio. Fiel a la política de propaganda de la Compañía, Iturriaga escoge como tema central de su poema la evangelización de la Baja California.

En 1816 se conoce DELIRIO del cubano radicado en Argentina Antonio José Valdes, quien narra la llegada a Buenos Aires de dos gigantes con poderes mágicos, al estilo del MICROMEGAS de Voltaire, que transforman la ciudad hasta volverla superior a París o Londres.

Juan Egaña produce sus OFICIOS FILOSÓFICOS Y POÉTICOS EN LA QUINTA DE LAS DELICIAS en 1829, aunque fue publicado en Londres, reúne tres escritos diferentes: los diálogos, CONVERSACIONES FILOSÓFICAS; el melodrama, AL AMOR VENCE EL DEBERY los poemas, POESÍAS FUGITIVAS. Lo novedoso es que en las CONVERSACIONES FILOSÓFICAS analiza los problemas de su tiempo usando un futuro imaginado como una crítica social al presente.

Hacia 1839, el BOSQUEJO DE LA EUROPA Y DE LA AMÉRICA EN 1900, de fray Vicente Solano. En esta obra describe que Europa será absorbida por Rusia, y América por los Estados Unidos del Norte.

Sin embargo, la obra de mayor envergadura y que por sus características se puede considerar la primera obra realmente literaria y ficcional, es la de SIZIGIAS Y CUADRATURAS LUNARES del fraile Manuel Antonio de Rivas, redactado hacia el año 1773, en lo que hoy es México y que gracias al proceso que le lleva adelante la Santa Inquisición ahora lo conocemos puesto que el único manuscrito que se conserva de la obra es un cuadernillo que se encontró glosado al expediente que le llevara adelante La Santa Inquisición en territorio americano dos años después de su creación.

Artículo originalmente publicado en: https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op02918.htm


17 diciembre 2023

Hacia los orígenes de la Ciencia Ficción Latinoamericana. Un relato Inca. (Felipe Bochatay)

 


I. Introducción:

Cuando hablamos de los orígenes de la ciencia ficción latinoamericana de inmediato corremos hacia la “Declaración de Apocalipsi” de Francisco de la Cruz, del año 1575, que le costó la hoguera al tener la revelación de la destrucción de la Iglesia de Roma y el surgimiento de la misma en Lima. O también nos desplazamos hasta dos siglos después buscando “Sizigias y Cuadraturas lunares…” del fraile Manuel Antonio de Rivas, redactado hacia 1773 y que también le costó un juicio ante la Santa Inquisición Mexicana.

Sin embargo, Latinoamérica es una región de muchos contrastes y peculiaridades, una de ellas es que en algún momento de la historia hubo un choque de civilizaciones que determinó el fin de una por sobre otra. La historia es conocida: 1492, Cristóbal Colon, descubrimiento de América, colonización, etc.

           Antes de la colonización europea hubo una cultura indígena, con una cosmovisión propia y con una vasta tradición oral que incluye a los Incas, Aztecas y Mayas como las mayores en lo que hoy es América Central y Sudamérica.

        Estas culturas, casi olvidadas en el tiempo, tenían una forma oral de transmitir sus historias de generación en generación, y que fue rápidamente desplazada por la cultura europea.

            En el marco de esta situación hubo en toda Latinoamérica un grupo de personas que, a lo largo del tiempo, procuraron recuperar esas historias narradas de generación en generación entre sus pueblos y volcarlas en un papel, en castellano, pero en definitiva, en un soporte que permitiera salvaguardar esas historias para el futuro.

Sin embargo el gran problema de los autores europeos o de ascendencia europea que recopilaron estas historias es que este relevamiento suele estar contaminado por una cosmovisión distinta y, por tanto, con contradicciones y sesgos.

¿Dónde ubicamos cronológicamente estas historias? Entre los Siglos XIII y la llegada de Colón. Esto es muy distante en cuanto a lo que estaba ocurriendo en la Edad Media o en el Renacimiento en Europa.

            Ahora bien, uno puede imaginarse que como toda cultura con un cierto grado de avance, las historias deben rondar en torno a sus dioses, lo que cultivan, sus ritos, como así también el amor no correspondido, las ciencias naturales, la astronomía y cosas por el estilo.

Eso es cierto, de hecho contaban con una rica tradición en poesía, teatro, fábulas, mitos y leyendas que los “haravicus” y los “amautas” se encargaban de transmitir.

Entonces, ¿dónde encajar la Ciencia Ficción en un relato oral previo a la llegada de Colón al “Nuevo Continente”?,  y tan lejos del surgimiento de la CF; sobre todo teniendo en cuenta que sin lugar a dudas se puede hablar del momento fundacional del género “Ciencia Ficción” en el “Frankenstein”, de 1818, de M. Shelley, aunque otros lo ubican recién en 1927 cuando Hugo Gernsback acuña el vocablo 'science-fiction', siendo que también es cierto que el mismo acuñara el vocablo “sciencefiction” en 1916.

Isaac Asimov la definió como “la rama de la literatura que trata sobre la reacción de los seres humanos a los cambios en la ciencia y la tecnología" y tanto Gernsbakc como aquel, parten de que este género debe tener un disparador tecnológico o científico plausible.

            Todo ello es cierto y por tanto acudimos a un término que ya está asentado entre los círculos literarios, el de “Proto Ciencia Ficción” como algo previo al surgimiento propiamente hablando de la CF, como una literatura situada más cercana a lo místico y religioso por sobre lo científico, en donde los textos se ubican más cerca de lo maravilloso, haciendo referencia a la magia, ángeles y demonios que por sobre la ficción especulativa propiamente dicha (donde todo tiene una explicación racional, verosímil, lógica), pero que reúnen ciertos elementos.

 

         II. 1. “El joven que subió al cielo”.

Este es un relato obviamente sin conexión con la cultura europea porque es previo a la conquista y muestra una cosmovisión propia pero, yo lo leo así, con semejanzas al pensamiento europeo del S. XVII. Es una verdadera pieza de  arqueología literaria latinoamericana.

La civilización incaica priorizó el crecimiento personal y espiritual de las personas en un entorno donde el Cosmos y la naturaleza se integraban armónicamente en la vida de las personas, de los grupos y de la sociedad como un todo.

En esa cosmovisión se generaron mitos y leyendas, que más parecen relatos fantásticos de universos paralelos y de mundos perdidos.

El relato es recogido por José María Arguedas (1911-1969), que fue un escritor, además de antropólogo y etnólogo peruano. Es considerado uno de los grandes representantes de la literatura indigenista peruana introduciendo la visión interior del mundo indígena.

“El joven…” podríamos catalogarlo como uno de los primeros cuentos de ciencia ficción y fantasía de la América y que emerge en el Tawantinsuyu, durante el incario, Imperio que abarcó geográficamente lo que hoy son Bolivia, Perú, Ecuador, norte de Argentina y Chile y parte de Colombia.

Este relato está ubicado entre los Siglos XIII al XVI.


 II.2. La trama:

            El relato trata de un muchacho quechua, hijo único, cuyos padres le encargan el cuidado de unos cultivos de papas.

            Sin embargo, el muchacho se duerme y le roban. Al regresar a su choza los padres lo retan duramente.

            Durante la segunda noche permanece en vela y solamente “pestañeó un instante”. Precisamente en ese instante en que pestañea es cuando nuevamente le roban las papas.

            Los padres lo amonestan, y en la tercera noche, ya sin ni siquiera pestañear ve como bajan de otro mundo unas jóvenes, niñas blancas, “estrellas”, con trajes translúcidos o “de plata”, dando lugar desde acá propiamente a la historia de ciencia ficción y fantasía.

            El muchacho se enamora y desea que se quede una de ellas. Esta se niega pero el muchacho se apodera de ella mientras las otras se elevan al cielo.

La alienígena que se queda por un tiempo en el lugar no acepta ser su esposa pero termina quedando recluida en la choza de la familia y al cuidado de los padres del muchacho.

            Queda embarazada pero al avanzar su estado pierde el bebé.

            Luego de un tiempo la niña estelar regresa a su mundo, casi escapando, en un momento de descuido de la familia del muchacho.

            El muchacho, quien había compartido con la joven extraterrestre un periodo de su vida, aproximadamente un año, habiéndose enamorado de ella, decidió desesperado buscarla.

            Pero preso de la locura por haberla perdido, y no sabiendo cómo encontrarla, deambula por la zona hasta que en lo alto de un monte se encuentra con un cóndor (un “vehículo”) con el que realiza un pacto para viajar y que la permite llegar al mundo de su doncella, en otro entorno estelar.

            Tardaron tres años en elevarse durante el cual el cóndor se come dos llamas que le reclama como paga. Al promediar el viaje el cóndor ya dio cuenta de las dos llamas y el muchacho por temor a ser dejado en el medio del espacio comienza a cortarse pedazos de su pierna y le da eso de comer a su vehículo espacial. Todo este viaje transcurre con la premisa de que no abra los ojos el muchacho, y así lo hace.

            Al llegar al nuevo entorno estelar, muy avejentados y desalineados, se bañan en aguas mágicas y rejuvenecen.

            El muchacho se reencuentra con la chica, que en principio no reconoce porque para él son todas iguales. Vive un drama amoroso, sin un final feliz dado que literalmente queda recluido durante un año, como le hiciera él a la niña en la Tierra y luego de un año esta deja de visitarlo, lo hecha, y así debe emprender el regreso sin volver a verla.

            El mismo cóndor lo regresa y al llegar sus padres están muy viejos, pese a que el viaje de retorno también dura tres años, pero así lo reciben y aceptan nuevamente.

     

         II.3. Elementos ficcionales.

A lo largo de todo el relato nos vamos a encontrar con algunos tópicos propios de la ciencia ficción y que con un pequeño esfuerzo intelectual podemos descubrir: la utilización de alimentos transgénicos, el uso del control mental a distancia, las naves cósmicas, los efectos del espacio-tiempo, etc.

A saber: en un pasaje se hace referencia a que “… En esas tierras la papa crecía lozana. Sólo él poseía esa excelsa semilla…”, lo que no es otra cosa que hacer referencia a los alimentos transgénicos.

El control mental a distancia está presente cuando al joven en tres días seguidos le roban las papas del cultivo de la familia: “… Y pasaron tres noches. La primera, el joven la pasó despierto, mirando las papas, sin dormir. Sólo al rayar la aurora le venció el sueño, y se quedó dormido. Fue en ese instante en que los ladrones entraron a la chácra, y escarbaron las papas. … Estuvo vigilando el sembrado con los ojos bien abiertos. Y justo, a la medianoche, pestañeó un instante. En ese instante los ladrones ingresaron al campo. Despertó el mozo y vigiló hasta la mañana. No vio ningún ladrón. Pero al amanecer tuvo que ir a la casa de sus padres a darles cuenta del nuevo robo…”

La clonación puede estar presente en la similitud de todas las habitantes de ese entorno estelar: “… A la ceremonia han de asistir las jóvenes del cielo; son una multitud, y todas tienen el mismo rostro que tu esposa. Cuando ellas estén desfilando junto a ti, no has de dirigirle la palabra a ninguna, porque la que es tuya vendrá la última, y te dará un empujón. Entonces la asirás y por ningún motivo la soltarás…”

Hay trajes espaciales: “... En esa ráfaga de sueño que tuvo, mientras pestañeaba el mozo, una multitud de hermosísimas jóvenes, princesas y niñas blancas poblaron el sembrado. Sus rostros eran como flores, sus cabelleras brillaban como el oro; eran mujeres vestidas de plata. Todas juntas, muy de prisa, se dedicaron a escarbar las papas. Tomando la apariencia de princesas eran estrellas, que bajaron del altísimo cielo…”

Pero lo más interesante son las consecuencias espacio-temporales dejados entrever en el relato. El viaje muestra el principio de la relatividad del tiempo. La aventura del muchacho inca puede haber durado aproximadamente siete años, tres en ir, uno en el cielo y tres más para regresar. Sin embargo, el joven mantiene su edad a través de un proceso de rejuvenecimiento y sus padres se encontraban muy ancianos cuando él vuelve del otro orbe. Entonces, en el contenido del cuento aparecen elementos de la física relativista, y la tecnología inherente al relato puede ser traducida de forma simbólica: “… El Cóndor aceptó; se echó al joven sobre sus alas y emprendió el vuelo. Durante tres años estuvieron volando hacia la tierra. Y cuando llegaron, el mozo cumplió y entregó al cóndor dos llamas. … El mozo entró a su casa y encontró a sus padres muy viejos, muy viejos, cubiertos de lágrimas y de pena. El cóndor dijo a los ancianos: -He aquí que les devuelvo a vuestro hijo, sano y salvo. Ahora debéis criarlo cariñosamente…”

IV. Conclusiones.

Sin dudas la cosmovisión de los incas, rica en mitos y leyendas habla de una cultura avanzada en donde los relatos, en este mundo de transmisión oral, están cargados de una visión ficcional que, como en este caso, rompe con las historias que eran mera descripción de eventos religiosos o naturales, es decir, una literatura situada más cercana a lo Místico y religioso por sobre lo científico: en donde los textos se ubican más cerca de lo maravilloso (haciendo referencia a la magia, ángeles y demonios, fin del mundo y surgimiento del nuevo en América, etc.) que por sobre la ficción especulativa propiamente dicha (donde todo tiene una explicación racional, verosímil, lógica), pero que reúnen ciertos elementos.

Publicado originalmente en: https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op02900.htm

06 enero 2023

El género apologético peruano y la ciencia ficción latinoamericana. Gastón Caglia.

 


(Artículo original en: https://www.ciencia-ficcion.com/bienvenida.html)


Introducción.

Doscientos años antes de que en Centroamérica el Fraile Manuel Antonio de Rivas se viera envuelto en un problema con Santa Inquisición de México a causa del que quizás fuera el primer relato de proto ciencia ficción latinoamericano, me refiero al opúsculo “Sizigias y Cuadraturas lunares”, de 1773, más al sur, más concretamente en el Perú, o lo que para aquella época era el Virreinato del Perú, creado por la Corona Española hacia 1542, se supo cultivar lo que hoy podemos denominar el género apologético, encabezado por Francisco de la Cruz.

Implicancias religiosas en la región.

Como ya se ha dicho, las “Sizigias” fueron escritas por el Fraile franciscano Manuel Antonio de Rivas hacia el año 1773 y dicho texto, de no más de 15 páginas, está redactado en forma de epístola dirigida por un habitante de la luna a don Ambrosio de Echeverría, que se encuentra en Yucatán. Comprende una parte que habla de matemáticas y relaciones astronómicas y una segunda en donde se cuenta el viaje a la luna y otras implicaciones en su relación con los habitantes del satélite, los selenitas, su historia, etc.

Sin embargo lo extraño es que el relato llega a nuestros días porque en su momento el fraile Rivas fue acusado de herejía por miembros de su orden franciscana y del expediente que se forma se rescata el único ejemplar que existe de esta obra.

La defensa de Rivas se basa en el carácter imaginario del cuento y del género apologético, algo ya ampliamente conocido en la región. Esto les sirve de sustento para morigerar las acusaciones, pues “los apólogos” siempre significan con cosas fingidas las verdaderas para así “corregir vicios y costumbres de los hombres”.

Es decir, recordemos que este sería el primer escrito con visos de fantasía alejada de las especulaciones teológicas y/o científicas de la época.

El profeta Francisco de la Cruz.



Hacia el año 1578 Francisco de la Cruz fue quemado por la Santa Inquisición de Lima en la hoguera. El argumento fundamental de las ideas que lo llevan a este triste final están en que él entendía que Roma estaba perdida y que Lima debía ser la nueva cabeza de la Iglesia católica, a la par de que valiéndose del imaginario apologético predijo la entera destrucción de Europa.

Francisco de la Cruz no fue un loco ni un delirante Papa-Anticristo y Rey Emperador de sacro-imperio demoníaco, como se lo tildó durante el proceso de la Inquisición. Fue más bien uno más, quizás el más importante, de toda una línea de pensamiento milenarista en América.

Esta mentalidad milenarista, que se basaba en la creencia medieval europea de la inminente destrucción apocalíptica, se desarrolla en la sociedad criolla y particularmente en Lima, Perú.

Durante los casi siete años que estuvo preso por la Inquisición, entre 1571 y 1578, Francisco de la Cruz realizó incontables declaraciones orales y escritas acerca de sus ideas, la destrucción de Europa y la decadencia de la cabeza de la Iglesia en Roma. La más importante de todas las declaraciones fue la “Declaración del Apocalipsi”, que se encuentra como prueba en el expediente que se le iniciara.

Cabe aclarar que sus declaraciones a lo largo del proceso conforman un expediente de más de mil setecientas páginas en las que afirma, como todo buen místico que se precie de tal, haber recibido su doctrina por revelación de San Gabriel, quien aparece en la Biblia para anunciar el fin del mundo.

La “Declaración de Apocalípsi”.

Las declaraciones de Francisco de la Cruz estaban regadas de amenazas para nada veladas contra el orden político y eclesiástico de la época en Lima. En ella ponía de manifiesto la relajación de las costumbres a la par que hacía referencia al uso de la magia blanca y la idea de que los indios americanos eran los herederos de las tribus perdidas de Israel, pero necesitados aquellos de la guía o tutela del español.

A la par de ello Francisco de la Cruz soñaba, o deliraba, con ser coronado Papa y Rey de la nueva cristiandad que sería indo-española y en la que se aceptaría la poligamia y se suprimiría el celibato de los sacerdotes. En definitiva, construye una utopía que tiene a Lima como el lugar específico que sirve de modelo para este “u-topos”, algo extraño para los utopistas pues por definición las ciudades utópicas se caracterizan por su inexistencia.

Los posteriores estudios de la “Declaración de Apolípsi” no solo otorgan importancia o trascendencia política a la propuesta de Francisco de la Cruz, sino que también desde el punto de vista literario tiene suma importancia pues esta Declaración genera un gran impacto del imaginario que el fraile construye, difuminando los límites entre la historia y la ficción.

 Las narrativas apocalípticas peruanas.

Junto a Francisco de la Cruz también podemos hacer referencia a Francisco Solano quien describe “El sermón de la destrucción de Lima”, en el año 1604.

También podemos hacer mención a las visiones apocalípticas de las místicas Inés de Ubiarte y Ángela de Carranza, del S. XVII.

Ángela de Carranza fue acusada ante la Inquisición de Lima en 1689. Contaba con más de 45 años de edad para esa época y había recorrido el subcontinente de la mano de hombres con los que al parecer no estaba casada, lo que era un tanto escandaloso para la época.

Según se sabe gozaba de cierta solvencia económica para la época, teniendo algunos indios y negros que le servían. Además, algunos testigos en el juicio que le lleva la Inquisición afirmaron que ésta cobraba por los favores que hacía, aunque esto fue desmentido por su abogado defensor.

 “… Hacia 1688 Ángela de Carranza había reunido 7.500 folios. El motivo central del diario místico era revelar el misterio de la Inmaculada concepción. Sin embargo, a lo largo del escrito se encontraban multitud de temas. Ángela de Dios y sus diferentes padres espirituales que la habían acompañado fueron preguntados por los inquisidores sobre la autoría de los escritos. La beata reconoció haber escrito con su puño y letra una primera parte que iba de 1671 a 1678. Luego se dedicó a dictar lo que experimentaba en sus visiones. Ángela de Carranza no sólo se dedicó a escribir. Esta mujer hizo públicas sus revelaciones y llegó a alcanzar una temporal pero poderosa reputación de santa…”[1].

Como Francisco de la Cruz, uno de los problemas de Ángela de Carranza fue la crítica feroz hacia el sistema colonial reinante en el Virreinato. Asimismo al abrazar el Iluminismo, como idea europea, eligió evitar los intermediarios entre ella y Dios. Todo ello le valió el juicio y que falleciera, en 1694, durante el proceso que se le inicia con motivo de sus visiones.

Francisco Solano, por su parte, a diferencia de Francisco de la Cruz, muere en 1610 en “opinión de santidad”, una forma de asignar santidad a alguien que está en proceso de ser reconocido como santo oficialmente. Este no dejó escritos, por lo que su presencia en la Lima del S. XVII se puede rastrear en sus sermones.



Su discurso apocalíptico a diferencia de Francisco de la Cruz, provenía directamente de Dios. El 21 de diciembre de 1604 realizó su prédica sobre la destrucción de Lima, donde dijo que no iba a quedar piedra sobre piedra a causa de las maldades y pecados de su pueblo. La ira de Dios, a través de tres terremotos, como recientemente habían ocurrido en lugares cercanos, sería la forma de purgar esos vicios.

Una visión hermética.

Roberto M. Lepori[2], por otro lado, considera al padre jesuita Antonio Vieira (Lisboa, 1608 – Salvador de Bahía, 1697) como el primer escritor de ciencia ficción de lengua portuguesa en territorio americano en referencia a la “Historia do Futuro”, redactada en mediados del S. XVI, cuando se hallaba preso por la Inquisición.

Este jesuita con su texto de corte hermético y profético milenarista, es la piedra de toque, junto a Sor Juana Inés de la Cruz con su “Primero Sueño” (1692), para el arranque de la denominada proto ciencia ficción en Latinoamérica, que al decir de Lépori, está empapada del hermetismo, ese pariente pobre del que la ciencia se avergonzó sin la suficiente fuerza para acallar los genes en común.

Así concluye Lépori que los orígenes de la proto ciencia ficción los podemos hallar en la reconstrucción de una red de autores y de textos, que hemos mencionado, de ciencia ficción hermética que desde mediados del siglo XVII se comunican[3].

Conclusiones.

Las ciencias y las artes en Latinoamérica hacia los S. XVI y XVII transcurren a la par de la vida conventual. Casi nada pasa por otro lado. La exploración del espacio y las cuestiones científicas que se derivan se desarrollan en los conventos y en general en el mundo religioso católico.

Así es que en los claustros religiosos y no en otro lado, es en donde estas apreciaciones se hacen desde lo místico y lo religioso, y podemos agregar, desde lo hermético en el punto de vista de Lépori.

Esta particular forma de ver el mundo por los místicos peruanos, acompañados por una sociedad, de profundo credo, dispuesta a dejarse llevar por este imaginario apocalíptico que sirve a diversos fines, tanto políticos como religiosos, marca una etapa en la historia rica en eventos milagrosos o cuasi milagrosos.



En definitiva, y para el tema que nos interesa, la ciencia ficción, Francisco de la Cruz crea un universo alternativo en el que intenta justificar sus actos y con ello, como los otros apocalípticos, termina aportando a que las hasta ese momento férreas divisiones entre la historia y la ficción comiencen a diluirse, y a mezclarse en el sentido artístico dando lugar a increíbles obras religiosas que comienzan a alejarse de ese punto para correrse muy lentamente hacia lo ficcional para luego de un tortuoso derrotero dar inicio a la temprana ciencia ficción Latinoamericana.

 Bibliografía para ampliar consultas:

https://www.miradamalva.com/mujeres/gazeau.html

https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngela_de_Carranza

https://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=carranza-angela-de

https://hahr-online.com/los-problemas-de-la-confesion-en-lima-a-fines-del-siglo-xvii-atricionistas-y-contricionistas/

https://digitalcommons.usf.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1031&context=alambique

https://ppghc.historia.ufrj.br/images/publicacoes/2014/numero-2/volume-8-n-2-edicao-completa.pdf

https://bds.unb.br/bitstream/123456789/944/1/Hist%C3%B3ria%20do%20futuro%20vol.%20I%20-%20%C3%8Dntegra.pdf

https://digital.bbm.usp.br/handle/bbm/4528?locale=en

https://repositorio.ul.pt/bitstream/10451/52379/1/CALAMUS%2018%20ARNALDO%20%281%29.pdf

https://repositorio.unesp.br/bitstream/handle/11449/122239/000813391.pdf

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